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La Verdadera Abundancia

Por: Ellie Burgueño

Muchos anhelan el  día de llegar a convertirse en alguien famoso, de llegar a acumular grandes riquezas, de lograr el reconocimiento público, quizás de llegar a tener muchas propiedades y disfrutar de lo que se conoce como: la abundancia. La abundancia es algo que todos desean, ¿Quién no desea tener un poco más de lo necesario para sobrevivir? Pues cada día la vida es más costosa. Sin embargo, como dato curioso, para aquellos que han logrado escalar la cima y lograr esa añorada “abundancia,” representada por dinero, fama, riqueza y poder; encuentran que su significado es completamente distinto al que imaginaban, pues encontraron que la abundancia no solo se trataba de riquezas materiales.

La abundancia se define como una gran cantidad de algo. Regularmente la gente relaciona esto a la abundancia de bienes, éxito y riquezas, cosas materiales que vienen y van. Raramente al preguntar a alguien sobre que piensa de la abundancia, este responderá que la abundancia, a su parecer, podría ser el lograr un balance interno y externo que le permita disfrutar de todas las cosas a un nivel espiritual por encima de lo superfluo y pasajero. La gente ha idealizado la idea de tener bastante abundancia en todas esas cosas superfluas y pasajeras por lo que vive enfocando su mente y gastando su energía en acumular todo aquello que desea, y descuidando otros aspectos importantes de su vida que son invaluables como lo son la familia o la salud, y necesarios para lograr la verdadera felicidad.

A través de los años se ha visto que muchos de aquellos que se han considerado de los más envidiados o exitosos, después de haber alcanzado el éxito añorado, han encontrado un gran vacío que lejos de darles felicidad o paz, les ha producido un sentimiento inmenso  de desesperanza y un gran hueco difícil de llenar. Algunos de ellos incluso después de no haber logrado encontrar lo que buscaban y tras su decepción, han intentado quitarse la vida.  Creo que ese sentimiento se debe a que, desafortunadamente, todas esas cosas: el dinero, la fama y el poder, son tan solo cosas pasajeras que no satisfacen las necesidades espirituales y emocionales de las personas, por lo que no substituyen aquellas que no se pueden comprar y que tienen un gran valor como lo son: el amor, la paz, la familia, la salud y la verdadera amistad.

Ciertamente es imperativo contar con una salud financiera y equilibrada para poder subsistir en nuestro mundo, y nadie lo niega. Sin embargo, resaltar las necesidades espirituales internas de nosotros mismos y las de nuestros seres queridos, el preocuparnos por satisfacer esas necesidades,  el conocer y practicar una vida con abundancia financiera y éxito en los negocios combinado con una vida personal equilibrada , donde la practica de la espiritualidad y una vida moral con rectitud, sean los elementos necesarios que resalten para lograr la verdadera abundancia. Alcanzando el equilibrio necesario tendremos la capacidad de hacer algo tan simple como disfrutar del sol que sale desde el alba cada mañana, la brisa fresca que pega en el rostro a la orilla del mar,  un atardecer frente a un hermoso horizonte,  la sonrisa de los niños cuando juegan y se divierten sobre el jardín, una familia estable, el amor y admiración de nuestros semejantes y el respeto de aquellos que se cruzan por nuestro camino.

La verdadera abundancia no está en poseerlo todo, ni en tener mucho más de lo que se posee en bienes materiales o en ser más que los demás, en ser el número uno y el más poderoso de todos, en poder darse el lujo de tener lo que sea y en el momento que se desee. La verdadera abundancia radica en poder disfrutar con gozo y alegría de aquello que tengamos y ser capaces de compartirlo con los demás, sea mucho o sea poco.

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